Características Proyecto El terreno de juego
del Nuevo Estadio se ha enterrado unos 7 metros por debajo de la rasante
de la zona con objeto de reducir la altura total de la edificación, de
tal manera que su volumen se asoma, en una posición elevada, hacia la
Ría y Olabeaga, con la presencia de su forma redondeada de altura
limitada acorde a las edificaciones del Ensanche.
En todo el perímetro del campo se ha conseguido una superficie peatonal
que facilita los accesos y salidas de los espectadores y que se
convierte en un amplio espacio urbano los días que no hay competición.
El espacio urbano citado tiene también vocación de conectar el barrio de
Olabeaga con el Ensanche, mediante el suave desnivel de los alrededores
del estadio y el nuevo trazado del Camino de la Ventosa.
Son varias
las ideas principales aplicadas al diseño arquitectónico del edificio:
En primer lugar resulta importante señalar que la ubicación del mismo
como final de la trama urbana del Ensanche y asomándose de manera
privilegiada a la Ría, Olabeaga y Zorrozaurre, convierten al edificio en
una pieza arquitectónica que debe manifestarse con fuerza y rotundidad
pero a la vez con respeto hacia el resto de edificaciones que completan
esa zona de la ciudad. De esta reflexión surge uno de los primeros
aspectos tenido en cuenta en su diseño, como es la concepción del
volumen construido como edificio urbano, y no como una mera instalación
deportiva. El lenguaje moderno, la imagen avanzada y de fuerte presencia
y singularidad, son por tanto, aspectos fundamentales en su concepción.
Además el nuevo campo viene a completar una de las zonas de la ciudad
que hasta ahora permanecían indefinidas, formando un conjunto
identificable y con personalidad suficiente para ser una de las nuevas
áreas de referencia del entorno urbano, sumando todo ello a las
sinergias que se producen al mezclar el uso universitario con el
deportivo.
En segundo lugar, se ha considerado como importante dotar de valor a
aquellos lugares de los estadios que tradicionalmente no lo tienen,
estos son los lugares entre el perímetro del estadio y la parte trasera
del gradería que constituyen los espacios de circulación por donde
se accede y regresa del graderío que a fin de cuentas es el lugar
principal de todo campo de fútbol. Para conseguir dar valor añadido a
estos espacios, la estrategia del proyecto consiste no sólo en aportar
cualidades espaciales a los mismos, sino también que esos lugares
tengan una relación muy intensa con la ciudad y el entorno. Para ello,
aparece como uno de los elementos fundamentales y que singularizará sin
duda el nuevo San Mamés, el tratamiento de la fachada, que se propone
acristalada con un triple objetivo: en primer lugar, ennoblecer la
misma con un material como el vidrio, capaz de transmitir valores
urbanos de los que habitualmente los estadios carecen, en segundo lugar
generar la transparencia exterior-interior, de tal manera que el uso del
campo y las cualidades de los espacios sean percibidos por los
ciudadanos, y por último la transparencia inversa, es decir,
interior-exterior para que los usuarios del campo perciban claramente la
relación con la ciudad , ubicando partes singulares del programa
como el Museo, Restaurante o Gimnasio en unos volúmenes volados
que traspasan la piel de vidrio y enfatizan la relación con la
trama urbana.
La piel transparente se proyecta con vidrio de bajo mantenimiento
mediante un especial tratamiento que reacciona con los rayos
ultravioleta para desprender el polvo. Formalmente se concibe como
franjas horizontales marcadas claramente por las pasarelas de
mantenimiento. La fachada deja pasar el aire a todas las áreas de
circulación a la vez que impide el paso el agua.
Otro punto importante que viene a reforzar las ideas anteriores es la
iluminación proyectada para el estadio que está claramente vinculado con
el uso del edificio. Así queremos hacer partícipes a la sociedad
bilbaína del espectáculo que supone que el Athletic juegue en San Mamés,
a la vez que proponemos un estadio más visual en consonancia con
la sociedad en la que se desarrolla.
Se han pensado cuatro estados diferentes para lograr esa reacción entre
campo y ciudad, entre el Athletic y los ciudadanos: el primero de
ellos es la percepción del estadio durante el día en los momentos en los
que no hay celebración deportiva. En este caso, la transparencia del
edificio es la que cualifica la edificación. En el segundo estado, nos
imaginamos la noche cuando no hay evento deportivo, es entonces cuando
la estructura secundaria que soporta el cierre transparente y que se ha
concebido como una malla continua de formas romboidales, se ilumina y
cobra su protagonismo como si fuera un faro, una referencia iluminada en
la ciudad. El tercer estado tiene en cuenta la iluminación los días de
partido, teniendo en cuenta que en su mayoría los partidos se celebran
en horario con necesidad de iluminación artificial, el estadio se
ilumina y se hace aún más presente cobrando más protagonismo los
espacios de circulación, para pasar a un segundo plano tanto la piel de
vidrio como la malla que la soporta. Por último, cuando el Athletic
marque un gol, se iluminarán de manera aleatoria unos leds situados en
la malla romboidal, simulando los destellos de los flashes que se
producen en el interior del campo y que serán la señal y la relación del
Athletic Club con la ciudad, los ciudadanos y los aficionados al fútbol.
Por lo que
respecta al interior del estadio, el graderío se ha diseñado de la
manera más óptima que permite el máximo acercamiento de la afición
al terreno de juego. La funcionalidad es la parte más importante del
estadio, para lo cual se ha estudiado minuciosamente la sección general
del estadio para dar solución a todos los requerimientos de un estadio
"5 estrellas".
El estadio
contará además de con los servicios habituales para la práctica del
fútbol, con otras funciones que complementarán su uso principal y
que potenciarán su utilización cuando no se celebren partidos. Así, se
proyectan diversos servicios sociales para reuniones tipo "bussiness"
con su propia zona de catering, palcos vip, el Museo del Athletic, una
tienda oficial del Club, diversas cafeterías, un restaurante de alto
nivel, Gimnasio y Guardería entre otros.
Respecto a
la parte principal del estadio, la que corresponde lógicamente a la
cancha de juego y el graderío, se ha tenido en cuenta en todo
momento lograr la máxima cercanía de los espectadores al terreno de
juego manteniendo lógicamente el cumplimiento de todas las normas de
seguridad, accesibilidad y comodidad que un estadio moderno requiere. La
forma del graderío y de la cubierta en voladizo del mismo están pensadas
para lograr el máximo efecto de presión del público sobre el césped,
recurriendo si fuera necesario a suplementos acústicos en la parte baja
de la cubierta.
En lo que
respecta a la configuración del graderío, se han proyectado 3 anillos de
gradas. El primero de ellos, el más cercano al terreno de juego, está
enterrado respecto al nivel de la calle, facilitando así tanto la
integración del volumen total del estadio en la ciudad, como la
funcionalidad al tener acceso directo desde la calle a dicho graderío.
La segunda grada dispone también de un acceso muy directo desde el
exterior, al desembocar sus vomitorios en el nivel de la calle. Por
último el tercer graderío dispone de accesos y evacuaciones que se
producen mediante la introducción de escaleras perimetrales en número
suficiente para que la evacuación sea fluida y segura.